viernes, 28 de septiembre de 2018

DEPRESIÓN MAYOR RESISTENTE

"La depresión mayor resistente requiere un tratamiento complejo porque es común que muchos pacientes pierdan la esperanza y dejen de confiar en los profesionales de la salud"


La depresión mayor resistente o depresión refractaria es aquella que no suele responder a los tratamientos farmacológicos ordinarios. Es común que estos pacientes prueben todo tipo de combinaciones de fármacos o enfoques terapéuticos sin obtener mejoría. La experiencia dice que, tarde o temprano, se dará con el tratamiento adecuado y empezarán a experimentar cambios positivos.

Casi un 30% de pacientes con diagnóstico de depresión mayor no experimentan mejoría y muchos profesionales se ven obligados a re-evaluar el diagnóstico porque puede haber trastornos subyacentes no identificados. 

Hay que dejar claro que la depresión se puede tratar, pero sea cual sea su tipología estaremos ante un trastorno multifactorial que necesita varias estrategias para superarla: fármacos, psicoterapia, social... Con la depresión mayor resistente sucede lo mismo, aunque en este caso necesitaremos ser constantes y perseverantes para encontrar los tratamientos adecuados de manera que el paciente experimente la mejoría que necesita.

Los antidepresivos, si se toman en dosis adecuadas y durante un mínimo de 6 semanas, suelen ofrecer una eficacia probada. Cuando esto no ocurre y el paciente percibe que su malestar sigue ahí, aparece una desolación absoluta y puede experimentar una pérdida de confianza hacia su médico y mostrarse escéptico a la hora de probar un nuevo tratamiento.

El abordaje de este tipo de depresión no es sencillo, de ahí que sea necesario un compromiso firme del paciente y mucho apoyo familiar, que será imprescindible para no perder la alianza terapéutica. 

Hay tres factores que predicen una mala respuesta al tratamiento: primer episodio en edades tempranas (antes de los 20 años), más de tres episodios depresivos previos y depresión a edades tardías.


Cuando el paciente ha probado ya dos tipos de antidepresivos sin experimentar cambios, lo primero que deben hacer los médicos será:
  • Averiguar si el paciente cumple con el tratamiento, las dosis indicadas y el tiempo establecido.
  • Averiguar si toma otros medicamentos (con o sin receta, incluso "naturales") que puedan interferir con la acción de los fármacos.
  • Averiguar si existen otros problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, hormonales o neurológicas.
  • Considerar si el diagnóstico ha sido erróneo. En muchos casos la resistencia al tratamiento de la depresión mayor se deriva a la presencia de otros trastornos como pueden ser un trastorno bipolar, un trastorno  límite de la personalidad, etc.
Es esencial que el paciente sea plenamente consciente de su enfermedad y que esté motivado para el cambio. La química es imprescindible para tratar la depresión pero se necesita compromiso personal para optimizar el proceso terapéutico. 


ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS

Cuando una persona con depresión mayor no experimenta mejoría con los antidepresivos no suele beneficiarse de la terapia, pero no debemos olvidar que este tipo de depresión es un trastorno del estado de ánimo de gravedad alta que requiere la administración de psicofármacos y cuando éstos no funcionan llevaremos a cabo la siguiente estrategia:
  • Aumentar la dosis.
  • Sustitución por otro antidepresivo.
  • Combinar antidepresivos.
  • Potenciar el tratamiento del antidepresivo con otro fármaco como pueden ser antipsicóticos, litio, anticonvulsionantes, triyodotironina, pindolol, zinc o benzodiacepinas.

En los últimos años han aparecido dos técnicas interesantes:
  1. Estimulación magnética transcraneal (EMT), que es una forma no invasiva e indolora de estimulación de la corteza cerebral capaz de interferir de forma controlada la actividad normal del cerebro. Con esta "neuromodulación" se consigue, por ejemplo, que los fármacos actúen con eficacia o que la persona sea más receptiva a la terapia psicológica.
  2. Estimulación eléctrica del nervio vago. Se basa en la aplicación de un dispositivo eléctrico que estimula este nervio que está en contacto con el cerebro. Gracias a ello el paciente percibe más calma, reduce el estrés, la ansiedad y los pensamientos negativos.

CONSEJOS SI SUFRES DEPRESIÓN MAYOR RESISTENTE

  • No te rindas si el tratamiento no funciona inmediatamente.
  • Ten paciencia y confía en tu médico, que tal vez tenga que cambiarte la dosis o te proponga empezar con un nuevo fármaco o incluso combinar varios tipos.
  • Debes entender que la depresión es única en cada persona y por ello el médico debe hallar el tratamiento que mejor se ajuste a ti. Confía en él.
  •  Hazle saber a tu médico si tomas otros medicamentos.
  • Cuida tu salud y tu estilo de vida, porque una mala alimentación o incluso alguna adicción puede interferir en el tratamiento.




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